Elegir un jamón

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Cobra gran importancia el corte que se le dé al jamón, y en una tercera fase, hay que tener en cuenta la forma en la que conservemos el jamón serrano una vez abierto, ya que de ello dependerá que podamos seguir degustándolo en las mismas condiciones de calidad que el primer día. La mejor forma de conservar un jamón serrano con hueso es guardarlo en un lugar seco y con ventilación suficiente. Además, ha de estar a una temperatura ambiente estable (nunca en el frigorífico), lejos de fríos o calores extremos. A todo ello se une la posición en la que preferiblemente ha de conservarse el jamón: colgado, o bien colocado en un jamonero.